Un pequeño trayecto en el siempre encantador tranvía vienés nos lleva a uno de los barrios con más personalidad de la capital de Austria, rodeado de colinas cubiertas de bosque y de viñedos: Grinzing. Hoy es un barrio más de la enorme y elegante Viena, pero hace años fue un pintoresco pueblo y ese viejo encanto aun no se ha perdido.